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Sucedio en Aztlan Imprimir E-Mail
escrito por Macehualtin   
martes, 20 de noviembre de 2007

Fue en Aztlan una de esas noches en que Coyolxauhqui nos ilumina con sus rayos de plata bajo la majestuosa oscuridad de Tezcatlipoca y el camino de leche que tiende Mixcoatl, podía respirar el olor a zacate fresco liberado por Xiuhtecuhtli, como el que se respira en el Papaloapan o el Lerma.

Esperaba ver la guerra de Coatlicue madre de Huitzilopochtli o tirarme a los brazos de Tlazolteotl y brindar con Ometochtli, Mayahuel seria incluido en mis brindis por el buen mezcal.

Aunque el estar tan cerca de Chalchiuhtlicue reposándome en una palmera mirando a Centzon Mimixcoa y Huitznahuac no podía encontrar un seudónimo que me gustara, así pase la noche hasta que caí dormido y en la oscuridad de mi sueño escuche a Quetzalcoatl llamarme, - acércate macehualtin te enseñare un canto azteca -, me quede perplejo, mudo, solo pude contestar gracias por venir a Aztlan y Quetzalcoatl comenzó su canto difícil de comprender en mi ignorancia,

"A este mundo venimos a dormir,
venimos a soñar, porque no es verdad,
no es verdad, que hayamos venido
para vivir la realidad"

Tonatiuh se unío al canto, después Xiuhpiltontli, y así vinieron Tonacatecuhtli, Mictlancihuatl, Ometeatl, Tlaloc y Anahuac para formar un coro con el acompañamiento del Huhuetl, Ayacahtlis, Teponaztli, Atecocollis y Tlapizallis.

La divinidad de la música acariciaba mis sentidos.

Llego Tenoch y detrás de el, los Pipiltines con los Ocelotes, Los comerciantes Pochtecas y Tlanamacanis, Los Mayeques o jardineros, Los Tlacotines algo así como los inmigrantes de hoy en dia.

Después de saludar a Tenoch nos regocijamos en esa tremenda fiesta hasta terminar exhaustos por las danzas sagradas, nos tiramos al descanso con los Huehuetque, los jefes de los Calpullis y su Tlacatecuhtli, quienes me mostraron como jugar Patolli y el volador.

Por un momento me encontré a solas con Quetzalcoatl y me atreví a preguntarle porque me llamaba Macehualtin su respuesta fue Macehualtin tú eres el plebeyo, el campesino libre, eso es lo que significa tu nombre.

Me sentí honrado, di un gran suspiro de orgullo y proseguí soñando hasta que al amanecer. Tlahuizcalpantecuhtli me trajo la luz del sol dejando atrás la oscuridad de Tezcatlipoca y la alegría de mi sueño.

Modificado el ( jueves, 10 de enero de 2008 )
 
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